martes, 24 de junio de 2014

4 CLAVES Que Te Conectan con la BENDICION‏


Dios no se niega a sanar, nosotros rehusamos recibir 
la sanidad; Dios no se niega a salvar, nosotros 
rehusamos la salvación y en todo lo demás, es igual.


1. No hables de carencia y recesión. 

Hace años Gloria y yo fuimos a esquiar, entonces en 
todos lados, los medios y la prensa estaban hablando 
todos tanto de recesión, que al final eso se dio. 
Estábamos orando por la carta para los colaboradores 
y que escribirles al respecto; nos fuimos a esquiar y 
subimos al teleférico que bajaba por el valle de la 
montaña y mientras cruzábamos el valle por alguna 
razón se detuvo el teleférico en medio de todo aquel 
bello paisaje y así son las montañas rocallosas en esas 
partes, y yo estaba sentado en esa silla viendo ese 
paisaje magnifico, el cielo azul, sol brillante y todo 
cubierto de nieve, eran tan bello, te aseguro que 
realmente lo disfrutaba y Gloria y yo sonreíamos 
felices dándole gracias a Dios, orando en el Espíritu y 
de repente me venían frases para mi carta como 
destellos, y la voz del Señor vino a mí, dirás tu ¿fue una 
voz audible? Si oh sí, pero no con mis oídos (naturales) 
de hecho, Gloria no lo oyó que estaba a mi lado, 
más yo si lo escuche.

Una vez el hermano Oral Roberts me dijo que había 
terminado de escribir un libro a los 90 años y siguió 
escribiendo, que bien yo creo que es admirable y se 
titula “como escuchar la voz de Dios” luego de 70 años 
de ministerio aun le seguían preguntando ¿cómo escucho 
la voz de Dios?, ¿Dios me habla, porque Dios no me habla? 
Y él me dijo que no es cierto que Dios no habla, él habla 
todo el tiempo, no es un padre ausente, el Espíritu Santo 
nos habla, él siempre está hablando y entrenando, no lo 
escuchamos porque estamos agobiados en espíritu. Dios 
no se niega a sanar, nosotros rehusamos recibir la sanidad; 
Dios no se niega a salvar, nosotros rehusamos la salvación 
y en todo lo demás, igual. Lo mismo pasa con la bendición, 
porque todo esto forma parte de la bendición. Él luego dijo 
la gran parte del problema, y por otro lado la respuesta al 
problema es escuchar con tu fe, dijo que sin fe no 
puedes escuchar a Dios, la fe es la conexión.

Ya no se puede decir: “Dios nunca me habla, no sé qué 
hacer”, nunca se sabe lo que Dios va a hacer, “no sé cómo 
nos sostendremos, no sé cómo lo vamos a lograr, cuando 
tendremos suficiente dinero”. Quizás fuiste tú o tu abuelita 
la que te enseñó a hablar así, es una forma de pensar vamos 
a resolverlo aquí, vamos a echar fuera como cambiar tu 
forma de pensar, hay cosas que piensas y no sabes ni porque. 
Te despiertas pensando cosas y se disparan de tu boca luego 
le cuentas al diablo tu peor problema y él te dice, bien ya sé 
cómo dañarte hoy, así de simple es.

Ahora no hables carencia y crisis, estábamos ahí en el 
teleférico, la palabra de Dios vino a mí y dijo: “Escríbeles a 
tus colaboradores que no se sumen a la recesión, no les 
pertenece, es que ese no es tu sistema, tu no vives allí, no 
debes vivir ahí deberías vivir por fe en la abundancia del Edén”. 
Quién no depende de este mundo no tiene nada que ver 
con el mundo, tú fe no sabe nada de carencia, y te diré 
algo más, no importa cuánto cueste la gasolina, no importa, 
hay más que suficiente para ti, habla de la fe, la fe y la 
palabra de Dios sobre abundan, ósea, si no hubiera gasolina, 
tu auto funcionaria. ¿Me explico? Eso supera lo que puedes 
imaginar o pedir pero persiste y llegarás, gloria a Dios.

2. Cambia tu forma de pensar. 

La biblia dice dejen sus malos pensamientos, más adelante 
dice: “mis pensamientos son más altos que los tuyos, mis 
caminos más altos que los tuyos, así será la palabra que 
sale de mi boca, no volverá a mi vacía, hará lo que yo quiero”.
Les voy a enseñar cómo hay que seguir un proceso bíblico 
y lo puedes hacer, no es difícil pero requiere ser dirigente.



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