viernes, 7 de marzo de 2014

Lo que nos lleva (A LA POBREZA)‏


La promesa de Dios para este nuevo año es que
tendrás paz en tu territorio y te saciará con lo 
mejor del trigo. Además, promete que Su Palabra 
correrá rápidamente . Es decir que no solo recibirás 
lo mejor sino que pondrá gente delante de ti a 
quienes bendecirás. Así que debemos prepararnos
para todo lo bueno que vendrá, porque una cosa es 
que Él quiera dárnoslo y otra es que estemos listos 
para recibirlo. Si Dios te da una pareja, ¿te estás 
preparando para amarle, respetarle y proveerle? 
Muchos no reciben más bendición porque les falta 
preparación de carácter y de corazón.

Lo primero es dejar la pereza a un lado, ya que 
abundancia de desgracia hay en casa del perezoso
Sabemos que la pobreza no es buena ni deseable. 
A nadie le gusta pasar penas para proveer en su 
familia o para realizar sus sueños. Por lo tanto, es
 necesario quitarnos de la cabeza la idea de que 
prosperar no es bueno. Si consideramos que estar 
económicamente bien no es necesario, ¿por qué 
envías a tu hijo al colegio? Si es bueno ser pobre, 
pidamos al gobierno que baje el salario mínimo, 
pero no es bueno, muchas cosas malas derivan 
de la pobreza: pleitos, robos, incluso guerras, 
por lo que es necesario aprender a ser diligentes 
y superarnos económicamente.

Todo se pierde por falta de buenas decisiones. 
Dios nos ha dado los talentos para producir y 
prosperar, pero debemos aprender a trabajar 
esforzadamente, de lo contrario, cometemos 
pecado, somos como malvados al desperdiciar 
nuestros talentos y lo que era para nosotros lo 
alcanzará otro hombre justo que sí sabe aprovechar.

También es determinante que enseñemos a 
nuestros hijos. El Señor nos habla en Proverbios
de una corrección que se refiere a la educación 
económica porque la relaciona con el área 
financiera. Yo le doy gracias a Dios porque 
mi madre me enseñó a ser ordenado con mis 
finanzas, desde pequeño me enseñó sabiduría 
económica.

La enseñanza es para todos, hombres y mujeres, 
pero especialmente para las mujeres es importante 
ya que ellas administran la economía del hogar y son 
las primeras maestras de los hijos. Mujer, bendice tu
hogar con buena administración, para que Dios pueda 
proveerte lo que necesitas para edificar tu casa.

La Palabra nos insiste es que es necesario apartarnos 
de la necedad y de la indisciplina que son malas y 
que traen pobreza y vergüenza. Déjate aconsejar por 
el Señor, quien desea enseñarnos sobre disciplina y 
buenos hábitos en todo sentido, incluyendo las finanzas 
para alcanzar honra [5]. Dile al Señor: “Apreciaré cada 
palabra de cada enseñanza que me des, las voy a atesorar, 
reprenderé la vergüenza y la pobreza”.

Pensar en la abundancia no es malo, ¡es de personas 
diligentes! Es dar buen testimonio de nuestra fe, porque 
la persona que no piensa las cosas, a quien le falta el
buen juicio, rápidamente se deja llevar por sus impulsos
y malgasta sus bienes [6]. Además, la Palabra nos 
advierte de no andar buscando negocitos fundamentados 
en mentiras, porque no solo es pecado, sino que conduce 
a la muerte. Como lo ves, pensar en prosperar es un asunto
 serio, no es malo, es correcto. Mucha gente se mete en 
problemas porque no ha sabido prosperar como Dios
manda. Él quiere tu bienestar en todo sentido, y que lo 
logres de la forma correcta. Por supuesto que el amor 
al dinero es pecado y conduce a la destrucción, porque
nuestra intensión debe ser correcta, no tener para 
atesorar sino para compartir. Hay que corregir el 
comportamiento económico, no codiciar o vivir solamente 
para hacer riquezas. También debemos aprender a vivir 
felices con lo que tenemos, esforzarnos por tener una 
mejor calidad de vida, pero no vivir de apariencias con
tal de que todos crean en un bienestar económico que 
es mentira. El esfuerzo y la verdad deben prevalecer.

¡Planifica tus gastos! No compres por ansiedad.  En el 
hogar, junto a tu pareja, pregúntense: ¿qué tendrán, 
cuánto tendrán, qué sucederá si no lo logran? Vale la
pena hacerlo para que el dinero no afecte su felicidad. 
Debes tener una meta, no te dejes llevar por ofertas o 
impulsos, para luego vivir frustrado, amargado y envidioso 
de lo que otros logran. Escucha las enseñanzas del Señor 
y aprende a decir no cuando te pidan hacer algún gasto 
fuera de tus posibilidades. Ser sincero no es vergüenza, 
al contrario, la pobreza y la vergüenza te esperan si no 



Cordialmente,
AvanzaPorMas.com
"Estamos para bendecirte"

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