viernes, 18 de octubre de 2013

Padre PERDÓNANOS, porque NO sabemos lo que hacemos‏

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Padre perdónanos, porque no sabemos lo que hacemos.


En el evangelio de Lucas 23:34, Jesús pronuncio algunas 
de sus últimas palabras antes de morir: "Padre, perdónalos, 
porque no saben lo que hacen". Palabras que retumban 
hasta el día de hoy en el corazón y la mente de toda la 
humanidad. En algunos porque aun no han reconocido 
que Jesucristo es el único camino a Dios el Padre, otros 
porque habiendo conocido la Verdad, nos pasamos mucho 
tiempo de nuestra vida cristiana haciendo cosas que "no 
sabemos qué las hacemos", casi siempre como resultado 
de nuestra inmadurez.

Los psicólogos han descubierto algunas cosas muy 
interesantes en el comportamiento humano que se 
repite también en lo espiritual. Si tu entras en una 
tienda a comprar una prenda de vestir, veras que 
cada persona elige un modelo distinto de ropa, 
la pregunta es ¿Por qué tenemos distintos gustos 
y maneras de vestirnos?. La respuesta tiene que 
ver con algo que hacemos pero no sabemos porque 
lo hacemos. Por ejemplo, las personas que son 
tímidas eligen ropas que le quedan holgadas, 
porque tratan de ocultar las formas de su cuerpo; 
los que son seguros de si mismo eligen ropa más 
ajustada; los que son alegres y simpáticos se inclinan 
por ropa estampada con distintos colores; las 
personas prácticas, ropa fácil de combinar; los 
ambiciosos, prefieren ropa de mangas largas. 
Al igual, los colores de la ropa que más nos atraen, 
tienen que ver con nuestra personalidad. El rojo, por 
ejemplo posiblemente lo elige es una persona impulsiva, 
nerviosa, y muy activa, también disfruta de ser el 
centro de atención y es ambicioso. El color rosa, 
puede ser afectivo, cariñoso, comprensivo y tolerante. 
El color azul, suele ser una persona creativa, perspicaz, 
sensible, analítica, inteligente, y con sentimientos profundos.

Estos son algunos ejemplos de la forma en que la 
condición interna (que no se ve) se ve reflejada en 
formas externas (que si se ven), esto significa que 
las personas hacemos cosas que no sabemos 
porque las hacemos, como elegir la ropa.

Y así también, el lugar y la forma en la que nos 
sentamos en la iglesia. En fin, todo esto habla 
de la condición interna de cada uno. Jesús al 
momento de ser llevado a la cruz vestía ropas 
que mostraban su condición interna: una túnica
de una sola pieza, vestimenta usada solo por 
los ricos y por el sumo sacerdote, su riqueza
interna y su mediación entre Dios y los hombres 
lo reflejaba en su ropa.

Trayéndolo a lo espiritual, sucede algo muy parecido: 
Jonás, enviado a Nínive a predicar para que la 
gente se arrepienta, decide ir a Tarsis, el barco 
en que viaja es sacudido por una fuerte tormenta, 
es arrojado al mar y termina en el vientre de un 
gran pez. Hasta aquí las acciones visibles de Jonás, 
pero estas nos hablan de un conflicto interno en 
el, la desobediencia, condición que no se ve, pero 
se refleja en sus acciones.

David decide quedarse con una mujer casada, manda 
asesinar a su esposo, y tiene un hijo con ella, hasta 
aquí acciones externas, resultado de su condición 
interna: pecado.

Saúl y todo su ejército en el frente de batalla, un 
gigante los desafía y ninguno de ellos se atreve a 
hacerle frente, estas son acciones externas, pero 
lo que no se ve: temor.

Apóstol Pablo, persigue, encarcela y mata cristianos, 
consecuencia de su religiosidad.

Y así podríamos mencionar muchas situaciones en 
las que hacemos cosas y tenemos actitudes que no 
sabemos porque las hacemos. Y en todas ellas las 
personas involucradas no sabían porque lo hacían, 
pero lo hacían.
 
Pero la gracia de Dios ha sido derramada para que 
nuestro interior sea transformado y como resultado 
las acciones que llevamos a cabo también. 

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