jueves, 26 de septiembre de 2013

PRESOS en la Libertad


Presos en la libertad


Al ver un programa de “National Geographic Channel”, 
me di cuenta de cómo es la paz que el mundo ofrece a 
las personas. Jesús pronunció unas palabras acerca de 
la paz, que confrontan la seguridad que brinda este 
mundo. Él dijo: “La paz les dejo, mi paz les doy; yo no 
la doy como el mundo la da. No dejen que su corazón 
se turbe y tenga miedo” (Jn 14:7 RVC).  En el programa 
veía cómo hermosas familias, con una hermosa casa 
y muchas comodidades, sufrían una serie de delirios 
y psicosis apocalípticas.

Padres atormentados por supuestos desastres que 
se avecinan en el mundo, por pestes que en “cualquier 
momento” se estarían por desatar, preparándose para 
la guerra y la hambruna. Armaban habitaciones y sótanos 
llenas de provisiones. Angustiados, haciendo simulacros 
de cómo deberían desenvolverse en el caso de que se 
desatara una epidemia mundial. Poniendo gorros de 
protección, barbijos, trajes especiales, desinfectantes 
de todo tipo y cubriendo su casa de los supuestos 
infectados que podrían acercarse a su puerta. En fin, 
el paisaje de esa ciudad, era realmente hermoso, 
tal vez, la casa soñada por muchos. Sin embargo, 
ni ese paisaje, ni su estabilidad económica, les podían 
brindar paz a estas familias, principalmente a los 
padres, que eran quienes cargaban con este delirio 
en sus almas.

Resonaron en mi mente estas palabras del Señor: 
“La paz les dejo, mi paz les doy; yo no la doy como 
el mundo la da”. La paz que el mundo nos ofrece es 
como una débil cuerda en la que pende nuestra vida, 
una débil cuerda que siempre esta a punto de cortarse. 

Aquellos que confían en las cosas que brinda el mundo, 
difícilmente logren una paz profunda y duradera. 
Porque siempre que resuelvan asegurarse en algo, 
aparecerá otra amenaza que desestabilizará sus vidas.

Si temes que tu pareja te deje o se muera, debes entregar 
eso en las manos de Dios. Si temes a la enfermedad, a las 
desgracias, a la pobreza, al fracaso, al desempleo, a la 
soledad, al rechazo, o lo que te puedan hacer las personas, 
debes entregar esto en las manos de Dios y el te guardará 
más de lo que puedas imaginar.

Nosotros no podemos pretender controlar las catástrofes 
del mundo, ni las pestes destructoras, ni los accidentes. 
Y aunque pongamos mucho empeño en controlarlo todo,
tampoco el mundo nos puede brindar una paz 100% 
efectiva. Por eso nuestra paz es estar en las manos de 
Dios, confiar en su presencia, en su poder infinito, en 
su amor incondicional, Él nos brinda una seguridad eterna.

Sabemos que nosotros hacemos nuestra parte de ser 
prudentes, y todo lo demás, lo que no podemos controlar, 
esta en manos de Dios. Él es nuestra confianza. 
En proverbios 14:26 nos dice: “El temor del Señor infunde 
plena confianza, y da esperanza a nuestros hijos”. 
Deja de confiar en la seguridad que brinda este mundo, 
antes, entrega tu vida completa en las manos de Dios y 
te ayudará en cada paso. Aunque tengamos que pasar 
por momentos difíciles, Él estará ahí para ayudarnos. 

Confiar no es imprudencia

Confianza en Dios no es ser imprudentes, es reconocer 
que somos humanos y que no podremos controlar el 
universo, ni lo invisible, ni los virus, ni las maquinaciones 
de los malvados, ni las armas nucleares, ni las catástrofes 
del clima, ni el movimiento de los astros que amenazan el 
planeta. Confianza es tener la plena certeza de que “Dios 
me guarda donde quiera que valla”. Cuando el Señor es 
lo primero en tu corazón y en tu vida, cuando sabes que 
tu familia es feliz porque Dios es tu alto refugio, cuando 
aceptas el hecho de que no hay nada más sensato que 
confiar en Dios, y decides renunciar a la incredulidad, es 
cuando eres verdaderamente libre. Cuando aceptamos 
la verdad de lo que dice la palabra de Dios, es cuando la 
fe se transforma en nuestro escudo.

“(…) levanten el escudo de la fe para detener las flechas 
encendidas del diablo”. Efesios 6:16

Fe es obediencia

La fe genuina despierta obediencia a Dios. Hay cristianos 
que se hacen llamar cristianos, pero actúan como si fueran 
ateos, no ponen su confianza en Dios en ningún momento, 
aun teniendo todos los seguros médicos y poniendo 
servicios de cobertura de seguridad en todas sus cosas, 
no pueden vivir en paz, porque esas cosas en si, no son 
las que brindan la plena seguridad. La paz espiritual que 
nos brinda el Señor es la que llena el corazón y nos quita 
los pensamientos de temor; tengamos pocos, ninguno o
todos los seguros contratados.

Estas familias que nombre al principio, no tenían ninguna 
prueba de especialistas y científicos que les hayan 
demostrado que ocurrirían ciertas catástrofes, incluso los 
especialistas les decían que no había probabilidades de 
que eso suceda. Sin embargo lo creían igual, y esperaban lo 
peor, es como una fe negativa, ciega y ridícula. Muchas de estas
personas han creído cosas equivocadas y el temor pasó a 
controlar sus vidas, otras han vivido situaciones traumáticas 
que jamás han podido superar.

Tener nuestra mente llena de los pensamientos de Dios, 
escuchar el susurro del Espíritu Santo en nuestro corazón, 
leer su palabra y creerla, tener en nuestra boca la fe, 
rechazando, renunciando y resistiendo los pensamientos 
negativos, es darle la bienvenida a Jesús a nuestro diario 
vivir. Dios vive en nosotros y es el mayor poder del universo,
debemos vivir siendo conscientes de Cristo en nosotros.

En Deuteronomio 28, las bendiciones a la obediencia, se 
nos resume en el versículo 6 y 7 un promesa de Dios, si 
somos obedientes... Leer todo ->  



¡Dios te bendiga!
Cordialmente,
AvanzaPorMas.com

"Estamos para bendecirte"

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